Las columnas del Emperador

Carlos I de España y V del Imperio Sacro Romano Germánico, hijo de Juana I de Castilla y de Felipe de Habsburgo y nieto de los Reyes Católicos, llegó a Granada en 1526 junto a su recién estrenada esposa, la emperatriz Isabel de Portugal.

Asombrado y maravillado por el monumento nazarí dejó encargado la construcción de un palacio al II Conde de Tendilla y I Marqués de Mondéjar, Don Iñigo López de Mendoza continuado posteriormente por su hijo Don Luis Hurtado de Mendoza, siendo este último el verdadero artífice de la obra y ambos, gobernadores de la Alhambra.

La excusa para realizar un maravilloso palacio renacentista era perfecta. Las obras comenzaron años más tarde, en 1531, por la manos del pintor, arquitecto y hombre de confianza Pedro Machuca, conocedor del estilo que imperaba en Italia, el Renacimiento más puro y sublime, tanto en pintura como en aquitectura. Esta obra interminable fue seguida después de su muerte por su hijo y por su yerno.

La idea imperialista que dominaba las obras hicieron que las portadas principales se terminaran con gran presteza. Era el mejor lugar para añadir una decoración que soportara la imagen triunfal del emperador. A la vista de todos; pues la representación victoriosa del poder era vital e imprescindible por lo que mitología y realidad fueron binomios unidos en bajos, medios y altos relieves a lo largo y ancho de la portada occidental y meridional, sobre todo.

En la parte alta de la fachada sureste, existen algunos de los emblemas imperiales: el águila imperial, el orbe o bola del mundo, las filacterias con el Plus Ultra, la corona, parte del toisón de oro… y como no, las columnas de Hércules con una peculiaridad y es que dichas columnas son de orden jónico.

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Detalle de los emblemas imperiales. Fachada Sur del Palacio de Carlos V de Granada.

Para entender esta singularidad hay que saber que Hércules fue un semidios griego procedente de las tribus dorias de la Grecia antigüa, por lo que sus columnas -elementos mitológicos que interpretaban el fin del mundo conocido-, debían de tener ese estilo primero; el más arcaico y simple de los órdenes arquitectónicos clásicos.

Las Columnas de Hercules

En cambio en la fachada sureste del Palacio de Carlos V en la Alhambra, las columnas de Hércules, escogidas por el emperador como parte de su imagen, tienen el estilo jónico. ¿Un error estilístico?, ¿una opción?.

Al principio pensé en la primera alternativa nombrada, pero tras conversaciones con varios especialistas en la Historia del Arte, este dilema fue apartado para cavilar que se trataba de una preferencia evidente.

El Conde de Tendilla, humanista y conocedor de la mitología así como Machuca, pintor llegado del círculo de Rafael en Roma, no tendrían errores en este sentido. El orden jónico ya se consideraba oportuno para templos dedicados a las diosas y divinidades por Vitrubio.

El especialista en Renacimiento, Earl Rosenthal, proyectó la hipótesis de que la fachada sureste podía ser un guiño a la figura de la emperatriz; pues a diferencia de en la fachada oeste -la principal y posiblemente dedicada al emperador con columnas dóricas en el primer piso-, se adopta el orden jónico en el primer piso y el corintio en el segundo, sin dejar de aparecer motivos alusivos a la guerra incidiendo, de esa manera, en ese poder imperial antes nombrado.

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Basamento, de la portada occidental -Portada del Emperador-, dedicado a la Paz y motivos alegóricos a la guerra esparcidos por el suelo como síntoma de victoria. La interpretación iconográfica del medio relieve es muy singular y formará parte de otro pequeño artículo.

La idea de insinuación hacia la figura de la Isabel de Portugal toma fuerza cuando en la Puerta de las Granadas o en el Pilar de Carlos V, las columnas sí son dóricas y no jónicas.

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Así mismo el escudo de España tiene esa misma convicción; pero ¿y el escudo, antes emblema, de Andalucía?

En él aparece Hércules, en medio de sus dos columnas; columnas jónicas. ¿A qué se debe ese cambio de estilo arquitectónico?

El escudo de Andalucía fue creado por Blas Infante alrededor de los años 20 del siglo pasado tomando el de la ciudad de Cádiz como imagen. Este escudo fue a su vez apropiado por unos antiguos dibujos del templo de Melkart, divinidad fenicia al que estuvo consagrado en templo de Heracles (nombre griego) y posteriormente al de Hércules (nombre romano). Templo de orden jónico situado, según la leyenda, junto al Estrecho de Gibraltar, alimentando la tradición de la separación de las columnas de Hércules.

Un Hércules con columnas jónicas y dos leones, en vez de uno, es la imagen de nuestro escudo y la que nos hace pensar, ¿qué hay de verdad en este templo fenicio y en las alternativas aleatorias de los cronistas y dibujantes de entonces?

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Entre otras lecturas señalo:
Díez Jorge, Elena. La Alhambra y el Generalife, Universidad de Granada y Consejería de Innvación, Ciencia y Empresa, p. 114.
Martínez Peláez, Agustín. Carlos V: Iconografía para una paz imperfecta. Universidad Rey Juan Carlos, Madrid.

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