Nuestras Damas más reconocidas.

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La “Dama de Galera”, una escultura fenicia (s. VII-V a.C) descubierta en la antigua Tútugi, es una figurilla delicada, pequeña y maravillosa que se encuentra en el MAN, Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
Es una fina talla de alabastro, una Dama sentada entre dos esfinges y soportando, entre sus manos, un cuenco.
Las radiografías de este incensario, y que figuran junto a la escultura, fueron determinantes para dar a conocer su uso. La cabeza, hueca, tiene un conducto por el que se ponían los diversos aceites esenciales que al ser apretados por un gorro, hoy desaparecido, iban saliendo sus vapores y aromas por los pequeños orificios de sus pechos hasta llegar a la vasija de sus manos.
Se dice que es la representación de la Diosa fenicia Astarté, diosa del amor,la vida y la fecundidad.
Sus rasgos son eclécticos, pues nos recuerdan a las esculturas sentadas egipcias y tiene un carácter mesopotámico importante.
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Nuestra Dama por excelencia, la “Dama de Baza” (s. IV a.C), fue descubierta por Francisco Presedo en 1971 como casi todos los descubrimientos arqueológicos, por casualidad.
La niña que iba con él halló,mientras jugaba en la antigua Basti, la cara de una mujer entre las rocas. ¡¡Una virgen!!, parece que fueron sus palabras. Presedo que fue al encuentro no quiso, al principio, dar la noticia para evitar curiosos y excavó hasta dar con casi la totalidad de esta fosa de 1’80 cm. de alto. Una gran dama sedente de piedra caliza y policromada encontrada en la necrópolis ibera de esta antiquísima ciudad.
En su mano lleva un pajarito, símbolo del alma del guerrero que tuvo que ser enterrado. Este alma protegido por la diosa puede ser origen de nuestro Espíritu Santo y es que no debemos de olvidar, que la representación en sarcófagos de pájaros estaba ya en época paleocristiana y no es hasta el siglo III, cuando esa imagen se utilizó en la iconografía del Bautismo de Cristo como símbolo del Espíritu Santo.
La talla se encuentra hueca, como puede verse en la fotografía lateral. Esa concavidad era el espacio en el que vaso funerario se depositaría.
Las falcatas o armas de acero de origen íbero, fueron halladas en el mismo lugar. Estas espadas eran rotas a la muerte del soldado y enterradas con ellos como símbolo de virilidad y exclusividad. Las hebillas y las joyas eran fundidas y ese cobre, oro o acero, depositado en cuencos y escudillas.

Imposible no recordar junto a nuestra Granadinas damas la de nuestro cercano pueblo, la “Dama de Elche”, talla íbera del siglo V a.C.
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Fotografías: María Teresa Hontoria.


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