Nuestra cuesta con historia. La Cuesta de los Chinos y la de tantos nombres.

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La conocida Cuesta de los Chinos, acceso frondoso entre la ciudadela de la Alhambra y la zona del Albaycín y el Sacromonte, fue antaño denominada como la Cuesta del Rey Chico. Este nombre lo recibió por la leyenda de que Aixa, madre del último sultán de Granada, Boabdil, facilitó, por dicho camino, la huida a su hijo para liderar a los rebeldes que estaban en el Albaycín esperándolo para luchar contra su padre, el rey Muley Hacen.

Con el tiempo la cuesta fue reconocida con el nombre de Cuesta de los Molinos por las norias de agua que aprovechaban el caudal del río Darro y las acequias que derivaban ese agua al interior de la Alhambra.

A lo largo del siglo XIX y hasta finales del siglo, a la cuesta se le conocía por el nombre de Cuesta de los Muertos, pues era paso de los cortejos fúnebres que procesionaban desde Granada hasta el antiguo cementerio en la parte alta de la colina de la Sabika.

Desde finales del XIX y hasta hoy la conocemos por la anteriormente nombrada Cuesta de los Chinos cuando parte de su tramo se empedró con cantos rodados.

Desde el puente del Aljibillo, desde donde se inicia el recorrido, también podemos acceder a uno de los lugares más singulares de la zona y que nos servirá para descansar y reponer fuerzas; esta es la Fuente del Avellano, que era el nombre de los intelectuales románticos que se unieron entorno al escritor Ángel Ganivet.
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  3 comentarios para “Nuestra cuesta con historia. La Cuesta de los Chinos y la de tantos nombres.

  1. 05/03/2015 en 23:56

    A partir de ya, conozco la razón del nombre de esta cuesta tan “costosa”, de subir, claro, todo gracias a Teresa y su magnífico Blog, Granada Singular.

  2. 05/03/2015 en 09:39

    En plan comentario gracioso…Hace unos días subí al cementerio andando y bajé por la cuesta de los Chinos. Si yo no fuese fiel seguidor de Teresa y me aprovechase de sus comentarios, hubiese pensado que el nombre se debía a la enorme cantidad de chinos que transitaban por ella, más bien japoneses diría yo, pero todos con cara de asombro y máquina de fotos en ristre, no sé si por la belleza del paseo o por el mal estado de la cuesta, que está en obras y te juegas los tobillos al bajarla.

    • 05/03/2015 en 20:35

      Jajajaja. Querido Xomargo, que razón llevas. Está en fatal estado, qué le vamos a hacer… como tantas cosas.
      Respecto a los chinos o japoneses, ellos quedan asombrados con todo lo que tiene nuestra cuidad, para mal y para bien, pensemos que es por la segunda opción. La cámara de fotos es parte de su cuerpo ☺️

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