“El hombre que vomita a otro hombre”. Iconografía e interpretación.

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Es una extraña manera de decorar un retablo rococó del interior de una iglesia cristiana, pero si nos detenemos a observar, no en su conjunto, sino de manera concreta, percibimos que no es la única iconografía extravagante de este altar.

Me refiero al tabernáculo que está a nuestra izquierda en el crucero de la iglesia de Santo Domingo de Granada.

Podríamos analizar uno por uno todos los relieves. Hombres pez, monstruos vomitando hojas, dioses grecorromanos… Pero me detendré a considerar este alto relieve: una cabeza de hombre vomitando a otro hombre.

El síndrome de Stendhal no nos deja, a simple vista, entender el significado de la iconografía, patente en este altar dedicado a la Virgen del Rosario, haciendo complicada la labor de interpretación. Es lógico que nos sintamos abrumados ante tanta obra de arte, ante tanta pomposidad.

Concretemos nuestra mirada en una pieza y tratemos de analizar el entorno y sus posibles significados. Sería muy precipitado abordar un tema con una única tesis.

En la labor de investigación, me llama la atención el capítulo de San Mateo (15:11) en donde cuenta una historia entre Jesús con los fariseos y escribas… y dice Jesús: “No lo que entra a la boca contamina al hombre;  mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre”; de ahí San Marcos vuelve a hacer referencia (7:15) y dice: “No hay nada fuera del hombre que al entrar en él pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre”.

Contextualizando el momento, se conoce la necesidad, a lo largo del siglo XVII, de ridiculizar al hereje, al luterano, al calvinista… No es la primera vez que a los pies de un gran carro, dirigido por la alegoría femenina de la Iglesia, los caballos pisen a hombres que se revuelven. Imágenes de los apóstatas y renegados. Así lo pintó Rubens y así lo hizo Chavarito en el lienzo semicircular de la iglesia parroquial de la Magdalena. Además, Domingo Chavarito (XVII) fue el reconocido pintor de los lienzos de la cabecera de la iglesia de Santo Domingo.

¿Es posible que la representación en relieve, de un hombre vomitando a otro hombre, fuera crítica, mofa y una forma de eternizar el castigo de las blasfemias de los luteranos?, ¿es una forma que tiene el artista de plasmar al hombre cuando no tiene nada importante que decir?… El hombre hablando siempre de él, el ego, las palabras vacías, sin significado… El hombre por el hombre, el súper hombre del que luego hablará el filósofo alemán Nietzsche…

Tal vez esta grotesca representación sea un reproche perpetuo de lo que no se debe de hacer; pues en el interior de un espacio sagrado se debe hablar únicamente de Dios.


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  2 comentarios para ““El hombre que vomita a otro hombre”. Iconografía e interpretación.

  1. coco vida
    09/05/2015 en 19:06

    Es muy bueno el artículo sobre el Hombre que vomita al Hombre. Pienso que por mucho que le demos vueltas dificilmente vamos a acertar, todas las supusiciones son válidas, y en el contexto del siglo muy bien puede tener esa interpretación religiosa que tu le das, o no. Yo desde mi visión profana de las cosas, bastante más cerca del suelo que del cielo, pienso que tal vez, sea una venganza del artista, porque feo es, pero con ganas.
    Seguramente el artista, para que el cliente, en este caso la Orden Dominca, se contentara, tendría que inventar una explicación religiosa que perfectamente podría ser la que tu has deducido. No necesariamente los artesanos o los artistas que ejecutaron las obras serían igual de fanáticos que los que se las encargaban. A mi me gustaría más que la explicación fuera bien distinta, sería justo que ” esta grotesca representación sea un reproche perpetuo de lo que no se debe de hacer” , un reproche perpetuo a la Orden Dominica por su activa participación en crimenes y desmanes de la Inquisición, Esa sería mi tésis,
    Ya ves que todo depende del color con que se mira, como todo en la vida.
    Enhorabuena María Teresa, es muy bueno.

    • 11/05/2015 en 11:45

      Puede ser todo como tú dices Coco, pero también indicarte que esta orden, como todas, hizo muchas cosas importantes y positivas y de todo se aprende… O eso espero.

      🙂

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