LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS. LA HISTORIA DEL REY NEGRO, BALTASAR  Y SU REPRESENTACIÓN EN EL ARTE.

A lo largo de la Historia del Arte, las representaciones artísticas y los pensamientos filosóficos sobre el tema de la Adoración de los Reyes Magos han ido variando con el trascurso de los siglos.

Durante la Edad Media, los artistas siguieron las palabras del Evangelista Mateo cuando éste escribió sobre la llegada de unos magos desde Oriente a Jerusalén preguntando por el lugar donde el rey de los judíos acababa de nacer.

“Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos […]” (Mt 2, 1-2).

Así tomaron nota pintores y escultores para representar aquel momento citado y recogido en el Nuevo Testamento:

 “[…] al ver la estrella sintieron grandísimo gozo y llegando a la casa, vieron al niño con María, su madre, y de hinojos le adoraron y, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra…” (Mt 2, 10-12).

Los artistas representaron, por tanto, a unos hombres de raza blanca, ataviados con ricos ropajes, siguiendo a una brillante estrella que les conducía de camino a Belén de Judá cargados con cofres y en ellos, los tres regalos mencionados por el evangelista.

De esta forma aquellos artistas se basaban en los cánones cristianos establecidos y aceptados por la Iglesia Católica.

fig. 1

Fig. 1. Adoración de los Magos, mosaico del s. VI. San Apolinar Nuevo, Rávena. Una de las primeras representaciones cristianas de los Reyes Magos donde aparecen con ropajes asiáticos: túnicas, pantalones y el gorro frígio en forma de bolsa con uno de los extremos caídos.
Los pantalones fueron llevados por los Partos, conquistadores de Persia antes del nacimiento de Jesús.

Persepolis_1-13hmmitraG

Fig. 2.- Representación de la Delegación Lidia, pueblo sometido al Imperio Persa. Escalera Este del Templo de Persépolis. Vestimenta persa.
Fig. 3.- Representación romana del Dios persa, Mitra. Mitra matando al toro, Anónimo, s. II. Museo Británico de Londres. Vestido al estilo persa.

– Pero Mateo nunca dijo que fueran tres magos, ¿por qué se representan a tres?:

Además del evidente significado teológico (la Sagrada Familia, la Santísima Trinidad o las Edades del Hombre),  esotérico y simétrico de dicho número (la forma triangular, el equilibrio de tres foráneos frente a los tres estables: Niño, Virgen y José…), es muy posible que los artistas representaran a “tres” magos por el número de ofrendas que Mateo describió, éste a su vez inspirado por un ángel.fig 2

Fig. 4. La inspiración de San Mateo, s. XVII. Caravaggio, Iglesia de San Luis de los Franceses, Roma.

Es muy admisible que los maestros medievales no sólo se inspiraran en el conjunto canónico de libros, sino que también lo hicieran en los escondidos u ocultos; es decir, en los Evangelios Apócrifos. En ellos, algunos evangelistas extracanónicos como Santiago el Justo hicieron referencias constantes al nacimiento de Jesús de Nazaret y en dichas alusiones, recogidas en el Libro de Santiago, mencionó a tres magos con nombres etíopes.

 fig. 3
Fig. 5. Adoración de los Reyes Magos. Tabla pintada del s. XIII. Santa María de Avià, Barcelona.

Curiosamente, San Jerónimo (s. IV) sólo tomó como admisibles, correctos y aprobados a cuatro de estos “contadores de historias sobre la vida de Jesús”, apartando y ocultando al resto y creando, junto al Antiguo Testamento (vida anterior al nacimiento de éste), el Nuevo Testamento. La unión de ambos fue conocida con el nombre de Vulgata o Biblia.

De esta manera, y a lo largo de la Edad Media (s. V – s. XV), los diferentes artistas tuvieron muy encorsetada la iconografía respecto a este tema simbolizando a tres reyes magos, blancos, adorando al Mesías.

El hecho de que fueran pintados o esculpidos como reyes se contraponía, y a la vez se completaba, con la imagen paralela de la Adoración de los Pastores. Si los reyes suponían la clase pudiente y aristocrática, los pastores eran considerados la clase baja y humilde. En definitiva, todos, unos venidos de Oriente y otros paisanos de Palestina, adoraban al Mesías, el Hijo de Dios.

fig 4

Fig. 6. Adoración de los Pastores, s. XVII. Murillo. Colección: Wallace.

– Los Reyes Magos le entregaron tres presentes con una gran carga simbólica:

El oro como símbolo de realeza, Jesús Rey del mundo. El incienso como señal divina, y la mirra como atributo de la pasión y la humanidad de Jesús, por ese color rojizo y aromático que la caracteriza además de porque su resina gotea del tronco sin caer al suelo, como la sangre de Cristo goteó de su cuerpo por el árbol de la cruz sin mojar el Calvario.

– Pero, ¿por qué eran de raza blanca?:

Estos magos “canónicos” llegaron de Oriente, y Oriente era, sobre todo, Persia (Asia, la actual Irán); por tanto de raza blanca. Los magos, denominados así en la cultura hebraica, eran, en realidad, sabios, sacerdotes persas seguidores de la antigua religión de zoroastro. Personas que conocían la ciencia oculta de la astrología y la astronomía , estudiaban las estrellas y se les tenía como hechiceros. Tanto era su prestigio que siempre debía de haber un mago en cada ritual o festejo.

 fig 5
Fig. 7. Adoración de los Magos, 1º/2 del siglo XIV. Giotto. Capilla de los Scrovegni, Padua.

A partir de los Renacimientos; es decir, en diferente siglo según la nación europea, la representación de este tema distó de la que se vino haciendo durante los siglos anteriores. Ahora, ya no se representaban a personas, sino a “pueblos”. Los tres continentes antiguos debían de estar aludidos por cada uno de los reyes magos como muestra de aceptación hacia el Mesías, relación y unidad religiosa entre ellos: Europa, Asia y África.

Este hecho, reflejado en numerosas obras estudiadas por la Historia del Arte, se debió a varios factores históricos, entre ellos al incipiente componente eclesial de las misiones, sobre todo las encomiendas en África.

fig 6
Fig. 8. Adoración de los Magos, s. XVII. Rubens. Museo del Prado, Madrid.

Entre los siglos XIV y XVI hizo su aparición, por primera vez, un rey negro: el venido de África. Baltasar.

La justificación de esta nueva manifestación, en la iconografía cristiana, y del porqué no se había representado anteriormente, se remontó al Antiguo Testamento cuando uno de los hijos de Noé, Cam, se burló de su padre que estaba borracho y desnudo. Noé maldijo a su vástago y a toda su descendencia.

“[…] Noé, agricultor, comenzó a labrar la tierra y plantó una viña. Bebió de su vino, y se embriagó, y que se quedó desnudo en medio de su tienda. Vio Cam, el padre Canán, la desnudez de su padre y fue a decírselo a sus hermanos, que estaban fuera-, y tomando Set y Jafet el manto, se lo pusieron sobre los hombros y yendo de espaldas, vuelto el rostro, cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre. Despierto Noé de su embriaguez, supo lo que con él había hecho el más pequeño de sus hijos y dijo: – Maldito Canán, siervo de los siervos de sus hermanos será. Bendito Yahvé, Dios de Sem. Y sea Canán su siervo. Dilate Dios a Jafet […]. Y sea Canán su siervo” (Gén 6, 22-27).

t
Fig. 9. La embriaguez de Noé, s. XVI. Bellini. Museo Bellas Artes de Besançon.

Éste fue enviado a África -como el resto de sus hermanos fueron mandados a los diferentes continentes conocidos con el objetivo de repoblar el mundo después del diluvio-. Cam fue maldecido no sólo por su padre de esa burla cruel, sino también por Dios, Yahvé, que hizo que en el continente que él habitara no creciera semilla de cereal en abundancia, y así fue.

Es por esto que durante la Edad Media la raza africana fuera maldita, y ésta no fuera representada,  así como lo fue el alma de Cam y por ende, todos sus descendientes, los Camitas.

No ocurrió lo mismo con Sem que se fue a Asia donde creció el arroz o con Jafet que repobló Europa y tuvieron el trigo, cereal que además sería elevado por Jesús a la categoría de Cuerpo de Cristo.

Es con la Edad Moderna cuando la concepción filosófica y social cambió y con ella, las representaciones artísticas en el mundo. Tendríamos un rey africano, negro.

Desde entonces, la tradición iconográfica cristiana poco ha cambiado y todos, hoy, sabemos reconocerla; así como su mensaje divino.

8.
Fig. 10. Adoración de los Magos, s. XVI. Berruguete. Capilla de Santa María, Monasterio de La Mejorada.

 

María Teresa Hontoria Puentes
Dra. Historia del Arte.
Fuentes biblográficas consultadas:
Diccionario Teológico del Nuevo Testamento por Gerhard Kittel.
Biblia,  Antigüo Testamento y Nuevo Testamento. Génesis y Evangelio según San Mateo.
ABC, Cultura
Documental científico sobre la Historia de los Tres Reyes Magos. Canal: Discovery Civilation.

Si le ha gustado la entrada, compártala en su red social favorita:
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Deja un comentario